jueves, 10 de agosto de 2017

LOS SUEÑOS Y LAS IMÁGENES DE CARMEN XV




A los amigos de mis redes sociales que han seguido con interés los MARIDAJES anunciados en este mismo muro y publicados en mi blog personal Del Rosa al Amarillo, quisiera anunciarles que con este capítulo número XV vamos a darlos por completados con el sueño en color BLANCO AZAHAR. Sin las fotos de Carmen Núñez, enlazadas a MIS SUEÑOS EN 39 COLORES, estas publicaciones no habrían sido posibles.
Por mi parte ha sido un enorme placer y una gran satisfacción, desde el punto vista humano, esta colaboración con una mujer de un talante excepcional como es mi amiga Carmen.

Hoy ella misma quiere dejaros unas letras que os acercarán aún más al auténtico espíritu de estos MARIDAJES.


"Me llamo Carmen y  he  superado un cáncer de mama. La fotografía  ha sido mi terapia para enfrentarme a unos cambios que mi cuerpo iba a sufrir y no sólo sicológicos sino físicos. Fui consciente de cada etapa y además  aceptada. Necesitaba demostrarme que,  aún  sufriendo esos  cambios, seguía  siendo y sintiéndome una mujer. Dicen que  la actitud  ante una enfermedad es importante  y yo puedo decir que  si, que antes de verla desde el  lado negativo quise vivirla desde el otro lado, el positivo,  esa actitud  me ha ayudado, mucho no, muchísimo y hoy puedo decir que  he ganado esta batalla."

BLANCO AZAHAR 

Pero cuando nos mirábamos, solo mirarnos… inventábamos para buscar improvisados caminos, unos caminos que recorríamos, atolondrados y confundidos, en el más absoluto de los silencios y, sin embargo, en esa mutua y callada exploración de almas y cuer­pos, éramos muy capaces de encontrar en la dulce oscuridad de la estancia todo lo que buscábamos. Soltábamos botones, lazos y ro­pajes con la misma rapidez con que nos despojábamos de pudores y de ignorancias. Así seguíamos, entre atrevimientos y desazones, hasta que nos descubríamos desnudos, temerosos a lo desconocido pero bebiendo, entre azorados y anhelantes, la respiración y la sa­liva del otro.

Conocimos olores que nos embriagaban los sentidos, sinfo­nías desaforadas que nos hacían flotar, recompusimos febrilmente las piezas que revueltas, íbamos descubriendo a nuestro alrededor, en un deseo incontenible de alcanzar las profundidades del otro para perdernos, juntos y de la mano, dentro del mismo abismo. Un abismo donde poder quedarnos aprendiendo, con cada atardecer o con cada amanecida, que la planta del amor y del placer es de fácil cultivo y de más sencillo riego. De modo y manera que hasta los Sueños son dóciles a los requerimientos de la naturaleza…


2 comentarios:

Cristina Jauven dijo...

Felicitaciones Carmen, eres un auténtico testimonio de fe, esperanza y lucha, además de un corazón vital y que ama profundamente la vida!!!

Del Rosa Al Amarillo dijo...

Gracias por tu visita desde Argentin amiga Cristina. Abrazo mío y de Carmen.