lunes, 24 de julio de 2017

MARÍA LUISA DOMÍNGUEZ BORRALLO

De Penélope en su Odisea, con un toque sensual, el único poema en el que es Ulises quien habla.
EL AVISO (Ulises). Una delicia...



No quiero irrumpir
sin avisar de que llego.
De que es inminente
que cierres el día
y abras la noche.
Ajusta tus sentidos,
templa los músculos
y no vistas de limpio la cama,
quiero ver a qué huele mi ausencia.

© María Luisa Domínguez Borrallo

jueves, 13 de julio de 2017

LOS SUEÑOS Y LAS IMÁGENES DE CARMEN XII

Una nueva entrega de los maridajes de MIS SUEÑOS EN 39 COLORES con las fotografías de Carmen Núñez. Hoy nos recreamos en el sueño color LILA



Cada vez que pienso en ti, así te veo, así nos veo, detenidos
para siempre en ese lienzo, en ese instante finalizado antes de ser
parido, en esa placa eterna, los dos invulnerables al deterioro de la
mala memoria.
Puedo recrearme largamente en esa escena, hasta sentir que
entro en el espacio de la imagen soñada y ya no soy el hombre que
observa, sino el hombre que yace junto a la mujer.
Es entonces cuando se rompe la simétrica quietud de las imágenes
y escucho nuestras voces muy cercanas…

miércoles, 12 de julio de 2017

ESPERANDO...

La foto es de mi querida amiga Carmen Núñez, una excelente fotógrafa que ha logrado sacar desde mi mirada (Quítate las gafas Diego...) lo más profundo de mi mismo. Con ella os deseo que paseis estos días de calor con lo más refrescante de mi amistad.

lunes, 10 de julio de 2017

ANA DEACRACIA



PRESENCIA 13



Nunca hemos coincidido por un pasillo estrecho, y aprovechado el momento para besarnos, el cruce de caminos…, usando las paredes como almohadones a los que robarle sueños.

No sé de ti más que tu nombre, y el aroma a limón que desprendes cuando te acercas y me sonríes, y entonces me saludas y te acercas, y cedemos a la ceremonia de darnos unos besos que nunca son dos besos, más que un sutil amago.

Lo sé, que te gusta el café a media tarde y a veces das un par de caladas a mi cigarrillo, lo sé, que prefieres el pelo recogido, y que elijes pintarte los labios con el rojo carmín que me alienta o me deja sin aire.

Me gusta cuando vistes de negro, y tu falda se mueve al compás de la brisa mientras caminamos juntos y juegas con tu pelo, con esa inercia tuya, con los rizos oscuros de animal hembra que esconde a la vista su lado más salvaje. Ese poder que yo imagino mientras te miro y tú me cuentas y yo,

yo…, me tientas, y me someto para no apretar tu cara con mis manos, apoyar mi frente junto a tu frente y rogarte que de una vez me preguntes mi nombre.

viernes, 7 de julio de 2017

MI CUADERNO DE BITÁCORA. LOS ALPES





         Cuantas fantasías de mis viejos cuentos infantiles se desperezan en mi memoria cuando evoco mi viaje por LOS  ALPES.  Casitas de madera cubiertas de flores, paisajes inmensamente verdes, carreteras serpenteantes en la seguridad de que tras cada curva te encontrarás una nueva postal como un regalo a tus sentidos.

         Entre mis recuerdos inolvidables, un pequeño pueblecito suizo LUCERNA, una joya de la naturaleza, situado cerca del Lago de los 4 Cantones y junto al nacimiento del río Reuss.  La sensación, al comenzar a caminar por sus calles, es haber retrocedido años en el tiempo, para poder entrar en una dimensión de silencios del agua, como me gusta decir cuando es su sonido el que cubre nuestra presencia.  Sin duda que el líquido elemento es el encargado de la belleza de este idílico pueblecito perdido entre montañas.

         El río Reuss, está atravesado por dos puentes de madera, singularmente coquetos e intimistas, los dos cubiertos por techumbres de madera. El puente CAPILLA del siglo XIV, unos 200 metros de largo, con su techo cubierto de pinturas que recrean la propia historia de la ciudad y, en su centro, la impresionante TORRE DEL AGUA, un placer impagable pasear bajo sus techos,  volcados sobre la impresionante corrientes del río dirigida desde el dique de LAS AGUJAS y surcado por intrépidos bañistas en inmensos flotadores como práctica de un deporte excesivamente arriesgado.  El otro puente llamado de LOS MOLINOS tiene un inconfundible y encantador sabor a entrañable y cercana vejez. Definitivamente,  espectaculares en su propio intimismo.

         La ciudad tiene el complemento de sus plazas, un concepto diferente de las nuestras del sur, están rodeadas de espléndidos edificios de imponentes muestras arquitectónicas con sus indispensables  fuentes que, rodeadas de amplísimas y altas vegetaciones en forma de árboles y setos, siguen aportando la presencia liquida a la ciudad. Las plazas del CIERVO, LOS MOLINOS y LA DEL VINO, realmente espectacular en sus edificios, conforman las más céntricas que nos acompañan mientras paseamos entre postales urbanas.

       Si hermoso es este pequeño pueblecito suizo, pasar al relativamente cercano SALZBURGO, ya en Austria, es definitivamente entrar en el medievo, la ciudad que toma su nombre del río que la divide amorosamente en dos partes, el RIO SALZACH o de LA SAL es una sucesión de monumentos, fuentes, jardines que el río alegre y vigoroso parte en dos, recuerdo como cada tarde el paseo que hacíamos por sus riberas para pasar a la zona monumental era un verdadera delicia.  La ciudad está rodeada por dos inmensos bosques: MONCHSBERG y KAPUZINERBERG que le sirven de pulmones vedes. En la zona, digamos conservada con parámetros más clásicos, se encuentra el mirador de la fortaleza de HOHENSALZBURGO, con una altura de 120 metros, en mis anécdotas una partida de ajedrez, con figuras humanas, que se jugaba en la plaza a la que se asoma la muralla, el espectáculo de contemplarlo desde esa atalaya privilegiada y la vista general con ese típico verde de los campanarios y torres de aguja tan centroeuropeos, es como un calmante para revitalizar las sensaciones visuales ya cansadas de tanta belleza.

       Por su centro la CASA DE MOZART, una enorme y larga bandera austríaca bajaba por la fachada en la fecha que la visité, se encuentra rodeada por un mercadillo precioso de artesanías, manualidades, objetos típicos y los célebres caramelos, bombones y licores con el nombre del compositor.   Una curiosidad, en un edificio cuyo nombre lamento no recordar, estaba de moda celebrar bodas múltiples de japoneses, perfectamente vestidos para la ocasión y con esa extraña cara de felicidad que adoptan los nipones lejos de su tierra.

        Y un recuerdo final para dos queridos amigos que me acompañaban en ese magnífico viaje por Alemania, Suiza y Austria: Santiago Cotán y Salvador Gómez  desgraciadamente desaparecidos. Una abrazo amigos.