martes, 31 de enero de 2017

UN PASEO POR LA OSCURIDAD

Hace unos años, en mi atapa como alumno del Aula de la Experiencia y mi pertenencia a UNIRADIO, se celebró en nuestra Universidad una jornada patrocinada por la ONCE, me pidieron que viviese la experiencia de caminar con un antifaz y que luego la plasmase en un artículo, que se estrenó en Uniradio, para luego ser difundido por la cadena de medios de comunicación de la propia ONCE, lo titulé UN PASEO POR LA OSCURIDAD y al cabo de unos años os dejo lo que me supuso una experiencia muy enriquecedora.


UN PASEO POR LA OSCURIDAD


               La primera palabra que  vino a mi mente cuando el antifaz con el logotipo de ONCE cubrió mis ojos, dejándome varado en un mundo de oscuridad, fue DESCONCIERTO, y la primera sensación experimentada, la de una PROFUNDA SOLEDAD.  De pronto se me paró el mundo…  desaparecieron los colores, las luces, las formas… a la vez que se agudizaban mis oídos y mi atención.   Me sentí lleno de desamparo, incapaz de moverme, quería orientarme y  a la vez  empaparme de las sensaciones de flotar entre tinieblas… que difícil equilibrio.


              Lógicamente no veía, pero curiosamente escuchaba las conversaciones de quienes me observaban varios metros fuera del circuito y en las que antes no había reparado…    Mis sentidos jugaban al cambio de roles…   Comencé torpemente a caminar mientras golpeaba en círculo con el bastón desde la pared que, a mi izquierda, me servía de referencia  hasta los márgenes del bordillo de la derecha…     Fue entonces cuando  decidí hacer amistad con los golpes sonoros del bastón sobre el pavimento, acompasarme y acompañarlos, sentí que el bastón… que extraño MI BASTÓN…  era un nuevo amigo….   HOLA BASTÓN, SOY DIEGO, TU NUEVO AMIGO…       Y él me contestaba armonioso… toc… toc… toc…  y me sentía protegido, acompañado, estableciendo un cordón umbilical entre él y mis sentidos como un inesperado apéndice vital…     Pero cuanta indefensión Dios mío, se acabaron las carreras, las prisas, se acabaron las formas de las nubes, esas que tanta poesía llevan a mi alma,  se acabaron los colores, se acabaron los perfiles…  ¿Como saber que sonrisa está detrás de cada voz que escucho…?    ¿Y como saber como mira esa voz que llena mis sentidos…?     ¿Como se amará lo material desde la oscuridad…?   Diego deberás  recordar siempre esta experiencia aunque vuelvas a vivir entre luces…   Te repito… Recuérdala.


           Cambié de amigo, dejé MI BASTÓN y me presentaron, caramba solo recuerdo llamarle BONITO, un perro guía, mi nuevo amigo, otro amigo,  dos en una mañana…   y yo que, hasta hoy,  no solía congeniar con los perros, habré tocado máximo 3 ó 4 en mi vida, sentí que era mi vínculo con el mundo que me rodeaba, con mi nuevo mundo.    VAMOS BONITO… caminaba y sentía su calor pegado a mi pierna izquierda, llegamos a la escalera… me la indicó, siguió la bajada en rampa, las esquinas, las farolas, los obstáculos.  VAMOS BONITO… notaba, como nunca antes lo había notado,  un calor nuevo, diferente a todos los calores anteriores pegado a mí… o mejor yo pegado a su piel esponjosa y  algodonada…    VAMOS BONITO…  Me fui sintiendo seguro,  acompañado,  me llevaba con rapidez, me fui abandonando a su compañía…  cuando  llegamos hasta el paso de peatones, donde finalizaba el circuito y me quité el antifaz, la explosión de claridad  que cegó mis ojos (comprendí esa palabra mejor que nunca…)  me dio la oportunidad de acariciar a mi nuevo  AMIGO  al que había llamado BONITO con una ternura inimaginable en mí hacia los perros  solamente unos instantes antes...


      Rebobiné, habían sido unos minutos llenos de sensaciones distintas a las mal llamadas habituales sensaciones que no sabía ordenar.     Y, que más tarde, en la calma de mi reflexión, entendí que había comenzado a comprender como se puede sentir por la voz, acariciar por los sonidos, amar por las sensaciones y VIVIR DESDE LA OSCURIDAD


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