viernes, 22 de septiembre de 2017

MI CUADERNO DE BITÁCORA. LA HABANA



      
      La Habana, olores y aromas a  tabaco y ron, a sensuales abrazos del Atlántico y del Caribe, a brisas coloreadas de boleros inolvidables…  La  Habana,  una ciudad donde cada calle, cada rincón, cada plaza, cada bulevar tiene su propia historia.    Una ciudad con  sabor diferente, con una luz distinta, se diría que en La Habana no hay ruidos, solo sonidos…    Sonidos a  música en cada barecito, en cada casa de comidas, los paladares, salsas y boleros a cualquier hora del día, sonidos a viejas radios por las ventanas abiertas de los pisos ruinosos y a voces de niños jugando, que ya son sonidos olvidados en otras ciudades…

     Calle del Obispo, desde el Floridita, el templo del daiquiri,  hasta la Plaza de Armas y su mercado de libros usados, pasando por Ambos Mundos, una cerveza Bucanero y su piano siempre acariciando boleros…   La Plaza Vieja, con su casa de Cádiz, pura Andalucía colonial trasladada a través del Océano, la bajada por el Prado hasta el Malecón lleno de palacetes rezumando historia entre el desgarro de sus fachadas y el caminar voluptuoso de las habaneras en flor, la alegría estrecha de la calle Mercaderes o Compostela o San Ignacio…   La Casa de la Obrapía, impresionante por su belleza y sus patios interiores totalmente remozados. La Plaza de la Catedral,  adornada con las cubanas ataviadas para el turista, enormes puros y suave contoneo de sus caderas…   y por el palacete del Patio, sones, comidas y combinados en un ambiente de hace siglos y, abrazándola, a la vuelta de la esquina,  la Bodeguita del Medio, icono del buen mojito…  

     Pasear en coche de caballos desde el Parque Central hasta el Vedado, pasando por la Habana Centro y el Barrio Chino, entrar con el por el Cementerio Colón, una obra de arte esculpida en mármoles,  llena de leyendas como la de Amelia y su tumba rodeada de creyentes, de rituales y de flores frescas, seguir y tomar un helado en el centro Copelia, con sabores a fresa y chocolate,  y un mojito en el jardín del Hotel Nacional, volcado sobre el Malecón, mientras te cantan boleros a la hora del almuerzo…

      Cruzar las avenidas de Miramar y regresar al bullicio del Parque Central y el Capitolio, copia del de Washington, rodeado por el antiguo Centro Gallego, hoy Teatro Nacional García Lorca.    A su frente los soportales, tras el Centro Asturiano, fachadas derruidas pero llenas de grandiosidad, la comida en Los Nardos y el café en la terraza del Hotel Inglaterra, los automóviles de hace medio siglo con sus imponentes carrocerías y sus colores impecables y gritones como la propia ciudad, los coco-taxis, las bicicletas para pasajeros, los coches de caballos...

      Pasear por La Cabaña, junto al Morro, en la otra orilla de la ciudad, llenarte de su atardecer de mil colores que se esconden tras las lejanas avenidas de Miramar y esperar el cañonazo de las 9 tomando un mojito mientras escuchas, por enésima vez, a grupos que animan todas las terrazas de la fortaleza donde vivió el Ché…    Más adelante,  y en la misma orilla,  la Santería,  Guanabacoa, Regla y su Virgen Negra, la yemayá de los viejos esclavos africanos que escapaban desde la ciudad,  cuanto fervor en los rezos y las ofrendas y en sus puertas, las viejas descendientes de esos mismos fugitivos, vestidas de blanco y amarillo, te predicen tu futuro o clavan las agujas de vudú… 

     El regreso, acariciado por olores a muelle y a sal,  en las barcazas que se abren camino por la bahía de La Habana entre estertores de sus entrañas cansadas de navegar…

     Caminar por sus pueblos detenidos desde hace un siglo… Caibarién,  Remedios, su plaza con dos iglesias y su leyenda de una Virgen aparecida en el mar y rescatada por pescadores que en noches de luna se cambia de una a otra iglesia, sus casas restauradas y refulgentes en añil, rosa, amarillo, anaranjado… una gama de colores que da a Cuba esa sensualidad única de borrachera visual…

  Y lo mejor de Cuba…. Sin duda los cubanos.   Soy entrometido, me gusta caminar por las ciudades, sus calles y sus rincones sin otros consejos que no sean los de mi guía de viajes y mi instinto, alimentado por la curiosidad, llamo a cada puerta que me parece interesante y así conocí a Ernesto Canteli, director de teatro, escritor, poeta, historiador del que me asombro cuando veo quién es en Wilkipedia…   Gracias Ernesto… amigo,  acompañante, guía, cicerone que me llevó hasta los últimos rincones de La Habana de la mano de su inmensa cultura, que me recitó versos suyos en la puerta de la Bodeguita del Medio y que me llenó hasta rebosar de su inmensa sensibilidad.  Suerte en la obra que diriges y estrenas, precisamente hoy 26 de Marzo, en el Teatro Nacional de Arte Cubano de La Habana dentro de la Bienal Artística…

        Gracias María Victoria a quién encontré tras la puerta de un despacho en un palacete colonial y a Manolo Fernández, Directora General y Director de Mercadotecnia respectivamente de la Galería Génesis, organizadora de la parte pictórica de la Bienal de La Habana que, justo hoy, se inaugura.  Gracias por vuestro amable café cubano en tu antedespacho, gracias por hacernos volver para ver pinturas y esculturas y gracias Manolo, a ti y a tu esposa Odalys,  por abrirnos por dos noches las puertas de tu casa y disfrutar con las tertulias hasta la madrugada.   Y gracias especiales para la familia de Alfredín, su esposa Araceli, su deliciosa hija pequeña y su hijo Raul  en Remedios, su generosidad, acompañándonos y enseñándonos el pueblo,  y su cercanía abriéndonos las puertas de su casa para ofrecernos lo mejor que tenían son ya inolvidables para mis recuerdos…    Y para Yolanda, nieta de santanderina,  Directora de la Casa de la Cultura de Remedios y para Rudy un cochero encantador que nos enseñó el Barrio Chino, la Habana Centro, el Vedado… mientras piropeaba toda mini falda que se moviese y para Adolfo, sabio taxista, que escuchaba en su coche música de los H.H. (por Díos…) mientras atravesábamos los 54 kilómetros de pedraplén que unen Cayo Santa María con Caibarién…

        Yo, parafraseando a Carlos Cano,  quisiera y me atrevo a decir que “Andalucía es La Habana con más salero y La Habana, Andalucía con más negritos…”      Hasta siempre amigos,  que la brisa del Atlántico os lleve mi recuerdo y mis nostalgias… 

       Un fuerte abrazo de vuestro amigo DIEGO


       

lunes, 18 de septiembre de 2017

MI CUADERNO DE BITÁCORA. CHINA




             Cipango, Catay… nombres evocadores de mi adolescencia, Cipango y Catay, las tierras donde soñaba llegar Cristóbal Colón atravesando los mares desde nuestra Huelva… Cuando explicaba esos sueños, desde el abrazo del Tinto y el Odiel junto al convento Rabideño, mostraba, desde su fantasía,  la primera visión de esas tierras en el amanecer que los recibiría al arribar a ellas. Casas con tejados de oro, elefantes engalanados con los próceres locales para recibirlos, riquezas sin cuento y miles de infieles para llevar hasta el bautizo y su conversión a la religión católica.



             Todos esos recuerdos se me agolpaban cuando estaba a punto de aterrizar en el aeropuerto de Pekín, después de más de 24 horas de viaje, incluida una escala en Estambul.   Después de tantos viajes, este superaba en lejanía y expectativas a otros muchos. Era conocer una nueva cultura, una forma de vida diferente y dos ciudades llenas de promesas: PEKÍN Y SHANGHAI…



             Mi primera visión de la capital china no pudo ser más alejada de los sueños del almirante, los suburbios cercanos al aeropuerto, camino de la ciudad,  con bastante suciedad y proliferación de obras ante la proximidad de los JJ.OO., aclaro que mi visita fue exactamente hace dos años, aunque como contraste a esta pobreza, mi primera cena fue en el Restaurante Maxim, sucursal del celebérrimo de igual nombre en París, realmente variada y magnífica como antesala de la visita, en la mañana siguiente,  a la PLAZA DE TIANANMEN, la mayor plaza del mundo, con una extensión de 40 Ha. Paseando por  su inmensidad recuerdo los dramáticos sucesos que, de alguna manera, iniciaron el camino de unos tímidos cambios en el país.  Inmensas colas ante el Mausoleo de Mao, nuestro grupo despertaba una inusitada curiosidad entre los campesinos del interior que, según nos dijo el guía, al menos una vez en su vida el gobierno les subvenciona su visita a este lugar.   Al fondo la entrada a la inmensa CIUDAD PROHIBIDA,  residencia de dos dinastías la Ming y la Quing, con 9.999 habitaciones lo que constituye el mayor palacio del mundo.      Después del almuerzo, la visita al Palacio de Verano, con una impresionante puesta de sol en su lago enmarcaron mi primer día en China.


               Deseaba intensamente visitar LAS TUMBAS DE MING y  LA GRAN MURALLA, debo confesar mi desilusión con las primeras y mi pequeñez asombrada ante la inmensidad de la GRAN MURALLA, caminé alejado del grupo, degusté  semejante grandeza, abrumado por sus dimensiones,  6.000 kilómetros, e interiorizando que los extremos de aquel lugar, donde me encontraba paseando con un frío intensísimo, pese a la esplendidez de un sol tibiamente cercano, se situaban en sitios tan lejanos como las montañas de Corea y el desierto de Gobi.   Y antes de dejar PEKÍN como olvidar EL MERCADO DE LA SEDA, paraíso para los compradores, un inmenso edificio de varias plantas, 7 u 8 no recuerdo, donde tienes absolutamente de todo, eso si… bajo el implacable reinado del regateo más farragoso.



               Mi primera visita en SHANGHAI fue, dada la hora de la llegada, a un restaurante para una cena espléndida aunque lo curioso, para mí,  fue que la degustamos en la planta 41 de un rascacielos que superaba los 60 pisos y el que cenábamos era rotatorio, espectacular, y aún me cuesta trabajo asimilar como una sola planta, del casi centro de edifico, da vueltas mientras el resto permanece estático.

             La mañana siguiente nos deparó la visita al TEMPLO DE BUDA DE JADE, el más famoso de SHANGHAI, se percibía en las oraciones de los monjes una devoción y una sensación etérea absolutamente llena de espiritualidad.  Es costumbre dejar cintas rojas con tus peticiones en unos cuidados bonsáis que se sitúan en el patio central, mientras en unos enormes botafumeiros se queman esencias.   En este punto me recuerdo transportado por el misticismo del momento, hasta que me devolvió a la realidad uno de los monjes sacando de su túnica naranja un teléfono móvil y apartarse a charlar tras unas columnas…    Cosas de la globalización.



            SHANGHAI tiene un precioso malecón, nada que ver con el de La Habana, está rodeado en sus dos orillas,  de enormes rascacielos y una espectacular torre de TV, caminar  por él fue sencillamente inolvidable y, desembocando en el paseo, amplias calles peatonales, paraíso del comercio, esto es China amigos…     Realmente recorrer sus avenidas se puede confundir perfectamente con hacerlo por cualquier ciudad de los USA.


             Anécdota, tras la cena de despedida del viaje en el mismo Hotel donde nos alojábamos, un hotel absolutamente IMPRESIONANTE al igual que el de Pekín, tomamos la penúltima copa en uno de los bares del edificio, solo que estaba en la planta 66 y que las paredes eran íntegramente de cristal, con una vista nocturna de la ciudad que me sirvió de broche a un viaje de regreso, interminable,  con escalas en Pekín y Estambul.


            Una página más de mis experiencias viajeras pero en este caso, absolutamente agotado de tantas horas de aviones y aeropuertos.  Como nota positiva de las escalas, el despegue de Estambul al amanecer, con una maravillosa vista de una ciudad tan hermosa y a la que, en breve, dedicaré uno de los capítulos de mi CUADERO DE BITÁCORA.

domingo, 10 de septiembre de 2017

CARMEN PALANCO

Os dejo este regalo de la pluma de mi admirada y querida escritora CARMEN PALANCO, una delicia caminar entre los sauces de sus sentimientos

miércoles, 30 de agosto de 2017

MI CUADERNO DE BITÁCORA. ABU SIMBEL





                    EGIPTO, tierra enigmática, objeto de mis sueños viajeros durante años, había pasado la Nochevieja de 2.004 a bordo del DIAMONT navegando por el Nilo y estaba programada para el primer día de 2.005 la visita al templo de ABU SIMBEL, lo haríamos atravesando en autocar los 300 kilómetros que lo separan de ASSUAM.


                  Pese a la fiesta de la noche anterior, salimos a las 4 de la madrugada para tener la oportunidad de presenciar el amanecer en el desierto NUBIO… El viaje duró aproximadamente unas 3 horas, las autoridades egipcias han trazado una pista, ancha y casi recta a través del desierto hasta llegar al mencionado templo de ABU SIMBEL, lo hicimos en caravana siempre precedida y cerrada por vehículos militares como precaución ante eventuales problemas de seguridad.


                De mi idolatrada LAWRENCE DE ARABIA recordaba las noches estrelladas del desierto… Y QUE ESPECTÁCULO… miles de estrellas, silencio absoluto (a diferencia de las noches en alta mar) y mi fantasía que me hacía creer que aquella era mi casa desde siempre…     ABDEL, el guía, me indicó a preguntas mías, que pocas cosas tan bellas en el mundo como ver amanecer en el desierto NUBIO.  Doy fe de ello…


               Tardó un rato en concretarse, primero fue una banda de mil colores que se extendía sobre un horizonte interminable luego, cuando estos colores tomaban formas, otras más luminosas las empujaban hacia el cielo y, de pronto, sin más avisos, comenzó a asomar entre las dunas un disco naranja, difuso primero, radiante más tarde, fundiéndose con un cielo azul, absolutamente limpio de nubes que acabó iluminando todas las gamas inimaginables de colores, suavemente extendidos por la inmensa paleta ocre del desierto, miré el reloj… eran las 5,28 del primer día del año 2.005, si esta era una señal…QUE BUÉN AÑO SERA…


lunes, 14 de agosto de 2017

MIS HOJAS SUELTAS, LA FERIA DE LA CINTA

Se acercan las fiestas patronales de la Vigen de la Cinta, en mi niñez se celebraban en la Vega Larga, alargándose hasta la Plaza de Toros con su centro en la Plaza de la Merced. Os dejo una de mis HOJAS SUELTAS recordándola.

LA FERIA… después de los largos veranos y sus interminables tardes, cuando la luz se extendía más allá de las voces de los vendedores de caballas y de las biznagas de jazmín y cuando las Colombinas se perdían en el recuerdo de las calores de Agosto, llegaba Septiembre y los preparativos para las fiestas de La Cinta, la Patrona de Huelva y, además, en nuestro barrio de La Merced.

El ARCO, la entrada al mundo de los festejos, se arrulla en mis recuerdos junto al Colegio, mi colegio de San José y la calle Cala, luego esas imágenes se desperezan y lo situan en la misma esquina de la calle de la abuela María, donde permaneció durante los años de mi infancia y primeros de adolescencia.

Bombillas repintadas artesanalmente como los colores de mis fantasías, los altos postes pintados de azul y blanco y rodeados de guirnaldas vegetales que acababan secas al segundo día de feria. Los Gigantes y Cabezudos de la víspera, cuanta inocencia en la chiquillería mientras corríamos tras ellos… Los puestos desde la esquina de la tienda de Pepe hasta La Merced y lo que hoy es Paseo de la Independencia se abría ante nuestros ojos de niños felices como una avenida al Parnaso de las chucherías, allí se corrían las carreras de cintas en bicicleta, que solía ganar Genaro el del taller y las de camareros, todos uniformados, pantalón negro, chaqueta blanca y su pajarita como era habitual, llevando las bandejas y los frascos de agua que saltaban al compás de sus portadores.

En La Merced, los cacharritos, las voladoras, la grande y la chica, los caballitos junto a la cuesta del Carnicero y en la esquina de Paco Asunto las barquitas que los mayores más atrevidos hacían voltear entre la admiración de los pequeños… Todo el contorno de la plaza rodeado de puestos de bebidas, de algodón rosa, de higos chumbos, de botijos de agua fresca, de gamboas. Como recuerdo el puesto del mudo con escopetas de tiro desviadas y los balines disparados a moros que se escondían tras unas chumberas de lo más africanas. Y los enfermos del Hospital asomados a las ventanas que daban sobre la plaza, en mi calenturienta mente infantil, los internos del Hospital siempre me parecían gente de otro mundo, desde que una vez fui a visitar a alguien, que no recuerdo, y ví las enormes salas llenas de camas alineadas y las monjitas con sus ropas blancas y almidonadas.

Con los años estas fiestas se fueron perdiendo, cayendo paulatinamente en el olvido hasta desaparecer y aunque ahora se hayan recobrado en parte y se dividan entre la Merced y el Santuario, para mí, para el niño rubito siempre bien peinado, las Fiestas de la Cinta permanecerán ancladas, entre mis sueños, junto al ARCO que las anunciaba en la esquina de la calle del medio almú…

jueves, 10 de agosto de 2017

LOS SUEÑOS Y LAS IMÁGENES DE CARMEN XV




A los amigos de mis redes sociales que han seguido con interés los MARIDAJES anunciados en este mismo muro y publicados en mi blog personal Del Rosa al Amarillo, quisiera anunciarles que con este capítulo número XV vamos a darlos por completados con el sueño en color BLANCO AZAHAR. Sin las fotos de Carmen Núñez, enlazadas a MIS SUEÑOS EN 39 COLORES, estas publicaciones no habrían sido posibles.
Por mi parte ha sido un enorme placer y una gran satisfacción, desde el punto vista humano, esta colaboración con una mujer de un talante excepcional como es mi amiga Carmen.

Hoy ella misma quiere dejaros unas letras que os acercarán aún más al auténtico espíritu de estos MARIDAJES.


"Me llamo Carmen y  he  superado un cáncer de mama. La fotografía  ha sido mi terapia para enfrentarme a unos cambios que mi cuerpo iba a sufrir y no sólo sicológicos sino físicos. Fui consciente de cada etapa y además  aceptada. Necesitaba demostrarme que,  aún  sufriendo esos  cambios, seguía  siendo y sintiéndome una mujer. Dicen que  la actitud  ante una enfermedad es importante  y yo puedo decir que  si, que antes de verla desde el  lado negativo quise vivirla desde el otro lado, el positivo,  esa actitud  me ha ayudado, mucho no, muchísimo y hoy puedo decir que  he ganado esta batalla."

BLANCO AZAHAR 

Pero cuando nos mirábamos, solo mirarnos… inventábamos para buscar improvisados caminos, unos caminos que recorríamos, atolondrados y confundidos, en el más absoluto de los silencios y, sin embargo, en esa mutua y callada exploración de almas y cuer­pos, éramos muy capaces de encontrar en la dulce oscuridad de la estancia todo lo que buscábamos. Soltábamos botones, lazos y ro­pajes con la misma rapidez con que nos despojábamos de pudores y de ignorancias. Así seguíamos, entre atrevimientos y desazones, hasta que nos descubríamos desnudos, temerosos a lo desconocido pero bebiendo, entre azorados y anhelantes, la respiración y la sa­liva del otro.

Conocimos olores que nos embriagaban los sentidos, sinfo­nías desaforadas que nos hacían flotar, recompusimos febrilmente las piezas que revueltas, íbamos descubriendo a nuestro alrededor, en un deseo incontenible de alcanzar las profundidades del otro para perdernos, juntos y de la mano, dentro del mismo abismo. Un abismo donde poder quedarnos aprendiendo, con cada atardecer o con cada amanecida, que la planta del amor y del placer es de fácil cultivo y de más sencillo riego. De modo y manera que hasta los Sueños son dóciles a los requerimientos de la naturaleza…


viernes, 4 de agosto de 2017

LAS CARAS DE HUELVA

Os dejo como regalo agosteño el enlace para que podais seguir las 66 entrevistas efectuadas en el nuevo formato con invitados. Escritores, artistas, letrados, catedraticos, políticos, gente de la calle, actores... Un paseo por el tejido social de nuestra sociedad en 66 programas.


http://huelvatv.com/las-caras-de-huelva/

miércoles, 2 de agosto de 2017

LOS SUEÑOS Y LAS IMÁGENES DE CARMEN XIV

Os dejo una nueva entrega de los maridajes de MIS SUEÑOS EN 39 COLORES con las fotografías de Carmen Núñez
Hoy con frases sacadas del sueño en el color de la PAZ.

Había sido un día diferente, distinto, algo flotaba en el ambiente advirtiéndome que un suceso de imprevisibles consecuencias iba, de manera inevitable, a marcar el destino de mis ensoñaciones.

La vi, sentada de espaldas, contemplaba el mar con una entrega y una fijeza que, desde el primer momento, me hizo mirarla de una manera diferente. Era como si quisiera apoderarse de él con la profundidad de sus ojos, que aún sin verlos, aventaba llenos de nostalgias y recuerdos del alma.

Me senté junto a ella y, desde el instante que cruzó una mirada conmigo, supe qué nombre regalarle a este sueño, a la vez tan cercano como distante, lo llamaría PAZ, la misma paz que le brotaba a raudales desde el desamparo de sus profundos ojos llenos de carencias del alma

viernes, 28 de julio de 2017

LOS SUEÑOS Y LAS IMÁGENES DE CARMEN XIII

Una nueva entrega de los maridajes entre las fotografias de Carmen Núñez y MIS SUEÑOS EN 39 COLORES, hoy os dejamos el color VERDE MAR.




El sueño, apenas perdió el miedo a despertarse y despertar sus pasiones, emergió en su verdadera naturaleza femenina espon­tánea y apasionada. 
Él sabía las innumerables formas de complacer a una mujer y también sabía que el vigor cuenta menos que la pa­ciencia. Por eso le hablaba, la cubría de suaves caricias, llenas de labios trémulos, mientras la amaba hasta que la sentía despeñarse, sin posible retorno, por los barrancos infinitos de la pasión…

lunes, 24 de julio de 2017

MARÍA LUISA DOMÍNGUEZ BORRALLO

De Penélope en su Odisea, con un toque sensual, el único poema en el que es Ulises quien habla.
EL AVISO (Ulises). Una delicia...



No quiero irrumpir
sin avisar de que llego.
De que es inminente
que cierres el día
y abras la noche.
Ajusta tus sentidos,
templa los músculos
y no vistas de limpio la cama,
quiero ver a qué huele mi ausencia.

© María Luisa Domínguez Borrallo